El
salón de Inventiva Tecnológica Popular Luis
Zambrano rinde honores al gran personaje que lleva su nombre.
Este personaje nacido el 1º de
mayo de 1900 comenzó desde niño "jugando"
con desechos de todo tipo, correas paletas y agua, entre
molinos y trapiches, y descubrió en forma autodidacta
la física, el comportamiento de los materiales y
especialmente la ingeniería mecánica y la
electricidad.
Cursa
sólo hasta el 4º grado, aprendió las
cuatros operaciones de aritmética, electricidad,
conociendo y experimentando también con la herrería
y la carpintería, habilidades que acompañaban
su deseo por crear y su interés personal en los problemas
de la colectividad, lo que le hacen merecedor de un doctorado
Honoris Causa por la Universidad de los Andes en 1983, siete
años antes de su fallecimiento en 1990. "No
espere para ponerse a hacer, póngase a hacer pa'
poder saber".
Lógico,
reflexivo, analítico, supo entender las necesidades
de su entorno -familiar en primer lugar-, creando maquinaria
para aligerar el trabajo del campo a su padre, y luego de
su entorno comunitario, de lo que son testimonio trapiches
que han funcionado alrededor de 60 años, dotando
de luz a diversas poblaciones andinas y aplicando su conocimiento
autodidacta e inventiva para superar dificultades como la
falta de repuesto para maquinas en los tiempos de la segunda
guerra mundial cuando estos escaseaban, Cabe recordar frases
suyas como:
"En
la vida hay que tratar de producir porque no vinimos a puro
consumir" y "Hay que mejorar todos los días
lo que se está haciendo".
Ingenioso
en muchos campos, creó peladoras de zanahorias y
fresas, clasificadores de ajo, moledoras de café
y especialmente un motor de sólo 25 piezas que ha
dado pie a investigaciones de ingenieros y técnicos
superiores (son mil piezas las que tienen un motor convencional)
"Los inventos hay que dibujarlos, pensarlos y tal vez
hasta probarlos y modificarlos. Sufren muchas modificaciones,
eso es una aventura, porque nunca se está en lo cierto";
creó generadores que dotaban de energía hasta
a siete máquinas y llegó a obtener gas a partir
de la fermentación, "Meditar y actuar",
"Reflexión y acción", "Los
locos le han abierto el camino a los sabios. El loco salió
primero con el invento y el sabio se lo copió".
Era
un hombre religioso y creyente "no creer no da derecho
a dudar", decía "Lo difícil no es
hacer un motor, sino una lechosa", aludiendo a la maravilla
de la creación y la naturaleza; "Dar utilidad
a otros y hacer el bien sin egoísmos"; "Pensar
y hacer" como mandato en la vida y "No creer en
imposibles" eran mandatos de vida. Llegó a sus
89 años a decir "El tiempo humilla, veja, regaña,
pero uno tiene que contestarle, enderezarse y seguir adelante.
Yo vivo luchando contra la ley de gravedad cada vez que
me voy a parar (...)". Decía que: "Eso
de vivir para crear, crear para servir, eso es el resumen
de mi vida".